Publicado: 24 de Junio de 2014

El helicóptero "Pegasus" debuta con denuncias por no mantener la distancia de seguridad y excederse en la velocidad Circular por la izquierda se sancionará

Miguel L. SERRANO A 300 metros de altura, no todo se ve en miniatura. Qué va: los coches de observan con claridad, las matrículas se distinguen con nitidez, es perfectamente posible adivinar el rostro de un conductor, saber si va hablando por el móvil y por supuesto reconocer con certeza a la velocidad a la que circula. A 300 metros de altura también hay unas vistas privilegiadas, una vibración que invita al mareo y un ruido muy fuerte que obliga a utilizar auriculares para comunicarse. Están en el "Pegasus": bienvenidos.

Bienvenidos al helicóptero de Tráfico capaz de detectar infracciones desde el aire, uno de los tres aparatos así que existen en España. Ayer, el "Pegasus" realizó su primer servicio por las carreteras de la región y denunció a tres conductores: uno por exceso de velocidad y otros dos por no respetar la distancia de seguridad.

A partir de ahora, las vías asturianas, especialmente las carreteras convencionales, estarán más vigiladas, porque esta máquina peinará la región con una cadencia de dos o tres días al mes al margen de ocasiones especiales como, por ejemplo, el Descenso del Sella y eventos masivos similares. Y, desde arriba, buscará, y denunciará, todo tipo de infracciones: excesos de velocidad, maniobras prohibidas, distancia de seguridad e incluso el hecho de circular por el carril izquierdo pudiendo ir por el derecho.

El helicóptero es de color amarillo y azul y tiene forma de abeja. Trabajará en una altura de entre 150 y 300 metros y tiene capacidad para captar a coches a un kilómetro de distancia. El sistema "Pegasus" es en realidad un montaje exterior que contiene dos cámaras: una panorámica con mucho zoom y otra más pequeña de detalle. Se manejan desde el interior con una consola de mandos.

Las cámaras, llamadas wescam y fabricadas en Canadá, tienen 360 grados de giro, 170 de balanceo y captan la velocidad a la que va un vehículo. Y lo hacen así: enfocan a un coche, le siguen durante unos segundos, realizan tres mediciones (una cada tres segundos) y obtienen la velocidad media. Si va por encima de la permitida se redacta la denuncia y se envía al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas, con sede en León, desde el que se notifica al conductor.

LA NUEVA ESPAÑA acompañó ayer a Bernardo Cortijo Correas, jefe de esta patrulla, que cubrirá también las carreteras de Galicia y Castilla y León, en su primer servicio en la región. "El sistema 'Pegasus' es como un lanzamisiles: cuando coge el objetivo no lo suelta", asegura Cortijo, que lleva 25 años pilotando helicópteros. Por fuera sorprende el rotor principal (con tres aspas), el ruido que emite y la velocidad a la que se mueve. También hay un rotor de cola, con dos aspas. La máquina tiene rotulada la bandera de España, la palabra "Tráfico" y "Ministerio del Interior".

Por dentro, el helicóptero impresiona. Tiene capacidad para seis personas. En el cuadro de instrumentos hay muchos botones, está el velocímetro, el altímetro o la brújula; también está el mando principal (llamado cíclico), una especie de joystick con el que se maneja la dirección. Para la potencia hay otro mando que es como un freno de mano de un coche. El piloto y el copiloto tienen cada uno, además, dos pedales para equilibrar los giros. El aparato, que está vigilado por las torres de control de los aeropuertos cercanos, no tiene ruedas y su tren de aterrizaje son dos barras planas. Las personas que van a bordo llevan cinturón, pero el aparato no tiene incorporado ni paracaídas ni nada relacionado. "Esto es como los barcos, si se hunde se hunde también el patrón", bromea un experto.

La flota aérea de la Dirección General de Tráfico (DGT) consta de 12 helicópteros, tres de ellos con el sistema "Pegasus". Alcanzan una velocidad máxima de 240 kilómetros por hora, pero en servicio suelen ir a la adecuada, entre 110 y 130 kilómetros por hora. Su depósito lleva 800 litros de queroseno y tiene una autonomía de 3 horas y 30 minutos, aunque una patrulla no suele estar más de dos horas seguidas de servicio. Desde La Coruña, donde suele estar el helicóptero, a Oviedo, por ejemplo, la duración del viaje es de una hora.

El primer "Pegasus" se puso en marcha en España en 2013 y hasta la fecha había permitido denunciar a casi 1.800 conductores. Entre ellos, hubo gente que se excedió de velocidad, que iba hablando con el móvil, que no tenía puesto el cinturón, que adelantó mal o que incluso iba leyendo un libro mientras conducía.