Publicado: 24 de Noviembre de 2014

Un nuevo sistema de sanciones de Tráfico falla hasta en el 5,5% de los casos

El fallo de la DGT casi le cuesta 200 euros al propietario de un Seat León que transitaba el 3 de agosto por la A-44, a la altura de Armilla (Granada). Y también al dueño de un Citroën C5 que conducía diez días después por el tramo de la A-55 que atraviesa la provincia de Pontevedra. Ambos recibieron, transcurridos dos meses de su paso por esas vías, multas por circular con la ITV caducada, pese a que la tenían en regla. Dos sanciones impuestas mediante un nuevo sistema informático de Tráfico que se sirve de las cámaras repartidas por las carreteras para detectar aquellos vehículos que no han pasado la inspección técnica periódica. Una iniciativa que ya arrastra críticas de los automovilistas. Porque, durante su primer año de funcionamiento, el índice de error ha llegado a cifrarse en el 5,5% de las denuncias, según reconoce la propia DGT.

Cámaras y radares de la DGT detectan a los coches sin la inspección técnica al día

“Ese porcentaje se registró en los primeros meses. Después se ha reducido considerablemente hasta situarse actualmente en el 1,6%”, explica Javier Villalba, jefe de Ordenación Normativa del organismo. Según sus datos, el programa ha tramitado más de 101.000 multas desde que arrancara en enero de 2014. Fue entonces —antes solo funcionó en pruebas durante el último trimestre de 2013 y sin notificar las sanciones— cuando Tráfico dio luz verde a un sistema informático en cadena, que tiene como primer eslabón los radares de velocidad y las cámaras de los Lectores de Placas de Matrículas —situadas generalmente, estas últimas, en los accesos de las ciudades para controlar el flujo de vehículos—.

Dichos instrumentos se encargan de captar el número de matrícula, que se introducen automáticamente en una base de datos para comprobar si se ha pasado el examen periódico. Es en ese registro, subraya la DGT, donde se han detectado fallos. Debido, por ejemplo, a que hay estaciones de la ITV que no actualizan las inspecciones a diario o que ni siquiera pueden hacerlo por no estar conectadas a la plataforma online donde se introducen. “Esto último ocurre en zonas más rurales”, apostilla Villalba.

Un problema a nivel nacional que ya había tenido su prólogo en Cataluña, donde las competencias de la DGT se encuentran transferidas al Servei Català de Trànsit (SCT). El pasado 1 de noviembre, este organismo autonómico empezó a utilizar sus 227 radares fijos —así como sus 19 lectores de matrículas— para detectar y multar a los conductores que circulaban sin la ITV al día. Pero, tan solo cuatro meses después, en marzo, suspendió el proyecto. Para la institución regional resultaba inviable, según dijo, desarrollar un programa que erraba entre el 3% y el 4% de los casos.

“Hemos podido comprobar que el registro de vehículos de la DGT no ofrece las garantías de fiabilidad necesarias”, se excusó entonces el Servei Català de Trànsit, que responsabilizó al organismo nacional de los fallos. Una acusación a la que respondió inmediatamente Tráfico. Este indicó que el SCT había pedido en septiembre el fichero de datos que se le había facilitado, pero que desde entonces no había vuelto a solicitar ninguna actualización.

Aún así, según reiteró la DGT, Cataluña mantuvo el sistema. Lo que se tradujo, en solo los tres primeros meses de duración de la iniciativa, en la detección de casi 79.000 conductores que circulaban sin haber pasado la inspección de la ITV.

“Es inaceptable que se esté multando a automovilistas cumplidores”, insiste Mario Arnaldo, presidente de la Asociación Europea de Automovilistas (AEA), que subraya la “gravedad” de este asunto. El representante del colectivo hace hincapié en que estos errores “provocan molestias y pérdidas de tiempo” a los conductores, además de recordar que la DGT cobra previamente una tasa de 3,8 euros para que se anoten precisamente en la base de datos las inspecciones de la ITV.

Frente a todas esas críticas, Tráfico defiende el sistema implantado a principios de año y no baraja suprimirlo. “Es cierto que hay algunos errores. Los hemos localizado y se han empezado a arreglar”, destacan fuentes de la DGT. En ese mismo sentido se pronuncia Javier Villaba, que subraya que solo se tramitan las multas cuando pasa un tiempo “prudencial” —hasta un mes— desde que se detecta la infracción y después de comprobar, de nuevo, que el coche figura en el registro sin haber pasado la ITV.

Porque este es el escueto mensaje que llega a los denunciados: “Hecho que se notifica: no haber presentado a la inspección técnica periódica, en el plazo debido, el vehículo reseñado”. Así rezan las multas recibidas en octubre por los conductores del Seat León y el Citroën C5 a los que se sancionó por una infracción que no habían cometido. El primero había pasado la ITV dos meses antes. El segundo, siete. Pero, pese a ello, ambos forman parte ya de esos 101.000 conductores a los que se les sancionó —el 30% de los casos los detectan los radares y el 70% las cámaras de lectores de matrícula—. “Es un sistema nuevo que se está depurando”, concluyen fuentes de la DGT.